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Cómo mejorar la memoria para estudiar unas oposiciones y asegurar el aprobado

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Mejorar la memoria para estudiar

Cuando uno estudia unas oposiciones, normalmente requiere de una dedicación casi exclusiva durante un largo período de tiempo. Por eso, la mayoría de las personas utilizan rutinas, acuden a academias o se van a la biblioteca para preparárselas. Pero quienes hayan pasado por unas oposiciones saben que no solo vale con ‘hincar los codos’, llevar una alimentación equilibrada o cuidar las horas de sueño, sino que también hay que buscar técnicas y trucos para mejorar la memoria y, de este modo, ser capaz de recordar una cantidad de información tan vasta. Por eso, y ante la altísima presión que conlleva el aprobado en el examen, ¿cómo podemos mejorar la memoria para estudiar unas oposiciones?

Algunas teorías como la denominada ‘Curva del olvido’ postulada por el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus, un investigador pionero en el estudio de la memoria cuyo trabajo data de 1885, han resurgido en la actualidad en algunas de las universidades más prestigiosas de EEUU como metodología para retener conocimientos incluso en 20 minutos basándose en releer cada poco tiempo una misma información. Sin embargo, para una carrera de fondo como unas oposiciones se requieren otro tipo de técnicas que garanticen la retención de conocimientos más a largo plazo. Por eso, muchos estudiantes se preparan las oposiciones con algunos sistemas de lo más particulares y otros más tradicionales

1. Seguir una rutina de trabajo

Aunque pueda parecer obvio, a la hora de prepararse una oposición la planificación es clave para el éxito. A falta de un horario de trabajo impuesto por una empresa, crearse una rutina prepara a nuestro cerebro para mejorar la memoria. O, mejor dicho, lo predispone: los últimos estudios señalan que una de las mejores formas de prevenir el deterioro cognitivo es ejercitar la memoria incluso antes de que empiecen a aparecer los primeros síntomas. En este sentido, la enorme plasticidad de nuestra materia gris convierte a nuestro cerebro en un músculo más, capaz de mejorar si seguimos una rutina constante. Para habituar a nuestro cerebro, los expertos recomiendan ejercitarlo durante varias horas al día, pero incluyendo descansos de cinco minutos por cada hora de estudio y pausas más largas (de entre 10 y 15 minutos) cada dos horas.

2. Trabajar con papel y bolígrafo

Uno de los mayores problemas de las pantallas es que, por muy avanzadas que sean, terminan agotando nuestra vista. Tampoco ayuda que el ordenador, la tablet o el teléfono móvil tengan tantísimas opciones: internet, las redes sociales, Whatsapp… la mayoría suponen distracciones en las que inevitablemente podemos caer. Por eso, lo mejor para ejercitar la memoria es volver al papel y el bolígrafo. Hacer esquemas, tomar apuntes o hacer resúmenes en papel nos ayudará a tener mejores pautas de estudio.

3. Escuchar música clásica

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La mayoría de las investigaciones concluyen que las melodías son un elemento clave en la memorización.
EUROPA PRESS

Algo que es perfectamente compatible con utilizar música de fondo para amenizar las horas de estudio. La mayoría de las investigaciones concluyen que las melodías son un elemento clave en la memorización: a pesar de que la memoria visual es la más potente, nuestro cerebro es capaz de reconocer al instante miles de melodías que ya hemos escuchado; por eso, asociar un tema a una canción o a un concierto concreto puede ser un gran instrumento para mejorar nuestra capacidad de memorización. En este sentido, la música clásica es considerada la más apropiada: podemos poner ‘Las cuatro estaciones’ siempre que estudiemos un tema y, probablemente, a la hora del examen, nos será más fácil recordarlo simplemente escuchando en nuestra mente a Vivaldi.

4. Usar reglas mnemotécnicas

Existen multitud de reglas que nos ayudan a mejorar la memoria si estamos opositando y tenemos que aprendernos grandes listas de palabras. La más sencilla es la de asociar un listado con las letras iniciales de cada punto. Por ejemplo, para aprenderse una lista de países, es buena idea ordenarlos de manera que se construyan palabras fáciles de recordar: PANACEA podría actuar entonces como el acrónimo de Paraguay, Argentina, Nicaragua, Alemania, Colombia, España y Albania.

5. Crear tu propio ‘palacio de la memoria’

Otra de estas fórmulas es el método Loci, también conocido como ‘Palacio de la memoria’. Este sistema consiste en asociar conceptos a objetos comunes del día a día que estén ubicados en un espacio que podamos recordar en cualquier momento (nuestra casa, nuestra habitación, etc.). De esta forma, crearemos imágenes visuales de los conceptos y nos será más fácil recordarlos al mirar o imaginar estos objetos. De hecho, si podemos colocar mentalmente esos conceptos de manera caótica, mejor (por ejemplo, al presidente del Gobierno fregando los platos). Esto se debe a que la amígdala, responsable de ordenar al cerebro retener imágenes, tiende a recordar con más fuerza aquellas que son más particulares, mientras que suele discriminar las que vemos con mayor frecuencia a diario.

6. Crear tu propio juego de mesa

Otra técnica para ejercitar la memoria, a la par que amenizar el estudio, es crear un juego de mesa. Puede ser en varios formatos, pero uno de los más recomendables es el modelo de preguntas y respuestas. Así, se puede incluso utilizar un tablero de algún juego de mesa que esté cogiendo polvo en casa y convertir las oposiciones en un Trivial al uso, por ejemplo. La dinámica de preguntas y respuestas suele ayudar a retener mejor la información, una técnica especialmente útil cuando se juega en grupo con otros opositores.

Última actualización el 2021-05-19 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados